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Subpersonas y subdeportes
Una nueva historia de Augusto Literario
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1 de junio de 2020

 

Ríos de vino y ninfas.

 

No recuerdo desde cuando me empezó a interesar el terrorismo islámico y el yihadismo. Probablemente fue el año que estrenaron casi simultáneamente La noche más oscura (Kathryn Bigelow, 2012) y Argo (Ben Affleck, 2012), dos grandes películas. Años después, en el 2015,  el periodista Javier Espinosa narraba las torturas físicas y psicológicas a las que fue sometido por el Estado islámico durante su cautiverio. Este artículo  publicado en el mundo es una de las cosas más aterradoras, sentimentales y motivadoras que me he encontrado. Es uno de los artículos periodísticos más impresionantes que había leído nunca y así me lo parece cada vez que lo vuelvo a leer (https://bit.ly/2ZUXHot).  Ese artículo me llevó hasta James Foley, sobre quien poco después se haría el documental Jim: the James Foley story (Brian Oakes, 2016) quizá más recordado por la canción The empty chair de Sting y Josua Ralph (https://bit.ly/2XPC9qH).

 

La verdad es que tanto la personalidad como historia de Jim Foley me enseñaron muchas cosas, ¡hasta fui al Mémorial des reporters de Bayeux para rendirle homenaje en 2018! Pero antes, el 13 de noviembre de 2015 se produjeron los atentados de París, también conocidos como los de la Sala Bataclán, sala reinagurada un año después precisamente por Sting en un emotivo concierto homenaje a las víctimas. Netflix contaría con sumo detalle lo ocurrido ese día en el documental 13 de noviembre: atentados de París (Gédéon y Jules Naudet, 2018).

 

Hoy terminé de ver La unidad (Dani de la Torre y Alberto Marini, 2020) y no sé por qué empecé a verla. Bueno sí: me la habían comparado con mi admirada Fauda (Lior Raz y Avi Issacharoff, 2015), que me la vi en hebreo mucho antes de que llegara a Netflix, y la verdad es que no se parecen absolutamente en nada. Ya tendremos tiempo de escribir un artículo sobre tres series del cine hebreo como Hatufim (Gideon Raff, 2009), Fauda y Shtisel (Alon Zingman 2013) que las considero entre las 10 mejores series de la década. Pero sí tendría algunos puntos en común con Kalifat (Wilhelm Behrman y Niklas Rockström, 2020). Califato me parece muy superior, mantiene la tensión desde el comienzo y te propone muchos temas. Seguro que a cualquiera, más a los padres, se le ha encogido el corazón a la vez que le hacía celebrar la fiesta de esto tan curioso llamado cine. La unidad es Madrid, Toulouse, Lagos (la ciudad nigeriana y no la portuguesa, donde por cierto se toma un café estupendo), Melilla, Figueras, Vigo, preciosas vistas aéreas a golpe de dron, una fotográfica masacre en la Puerta del Sol, ríos de vino y ninfas (como dice uno de los protagonistas refiriénose al paraíso que les espera a los mártires) y un magnífico último capítulo. Pero los dramas personales de los personajes no funcionan como en Califato, terminan aburriendo a pesar de los grandes actores, sobre todo Luis Zahera que tiene una actuación soberbia, pero que no terminan de meterte en la historia. Eso sí, me ha despertado unas ganas terrribles de irme de vacaciones a Melilla. Califato solo es Estocolmo y Raqqa, pero es una serie muy recomendable. A la espera de una segunda temporada estamos. Y no, no tengo ningunas ganas de irme de vacaciones a Raqqa.

 

Un virus muy real (de realeza)
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29 de mayo de 2020

 

Este es el último relato del detective Augusto Literario. Ninguno de ellos es de ficción. 

 

Un virus muy real (de realeza), narra su última investigación sobre el Covid-19 y de paso se sumerge en una de las épocas más oscuras de la democracia española.

 

25 de mayo de 2020

 

Quizás no escale a grandes alturas, pero escalo solo.

 

Inmerso en el París de finales del siglo XIX por motivos editoriales, cuando descubrí la película Edmond (Alexis Michalik, 2018) o Cartas a Roxane en castellano, no pude obviarla.  Efectivamente se centra en ese París literario y artístico de famosos clubs y cabarets. Y aunque la película se envuelve del nuevo romanticismo y se aleja del fumismo sobre el que me encontraba investigando, ¡se trataba de Rostand! ¡De Sarah Bernhardt! ¡De Benoit-Constant Coquelin!, famoso comediante de la época que a su vez interpretó con sumo éxito el personaje Cyrano de Bergerac de Rostand. Pero es que Coquelin era el hermano mayor de Coquelin Cadet, asiduo fumista y creador del monólogo moderno junto a Charles Cros tal y como publicamos el 9 de mayo con el famoso "Arenque ahumado". Edmond, con un guiño a la propia narrativa de Cyrano de Bergerac, nos reproduce una historia muy parecida sobre el proceso del dramaturgo hasta que llega a escribir su gran obra. El director ya había probado con éxito la obra en teatro años antes, y la verdad es que aprovecha las cualidades del cine para narrarnos una historia muy original. Quizá me haya gustado más de lo normal por que todo lo que tiene relación con el teatro no deja de sorprenderme, y es que haber sido un actor de teatro que cortó su carrera muy pronto, tiene sus consecuencias. O quizá por lo que dice uno de los aforismos de mi obra "Las drápas del jengibre" https://www.ostras.club/lddj/: "Si no sabes que obra de un autor escoger, hazlo de cualquiera de teatro; si no cultiva el teatro, quizá no debas leer a ese autor"

 

Edmond me hizo volver a ver Cyrano de Bergerac  (Michael Gordon, 1950), famoso personaje interpretado por el genial José Ferrer, y que le haría conseguir el oscar ese año. Siempre que me acerco a este mosquetero hay dos obras que me vienen a la cabeza: El capitan Veneno, exquisita novela de Pedro Antonio de Alarcón y no diferente película de Luis Marquina en 1950 e interpretada por Fernando Fernán Gómez, y Don Juan Tenorio de José Zorilla. 

 

Pero no voy a repetir la historia de este personaje de la literatura (y obra de teatro francesa más representada), sino que terminaré alabando algo que es más desconocido: la faceta literaria del propio Cyrano de Bergerac. Este seguidor de Don Quijote cultivó el verso, la prosa, el teatro, la sátira, la epistola, el ensayo científico y sobre todo la espada. Se le suele identificar como uno de los padres de la ciencia ficción y con razón: su obra El otro mundo es deslumbrante.

 

No pierdan oportunidad de acercarse a alguna de las obras nombradas. Tienen donde elegir.

19 de mayo de 2020

Es justicia.

 

Cuando terminó el último capítulo de "El último baile" me quedé vacío. Había ocurrido mi  reencuentro con el baloncesto, más de veinte años después, y en esta ocasión sí que me había gustado. Antes de lanzarme en brazos de Filmin, que lleva mucho tiempo tratando de seducirme, le di una oportunidad a dos títulos que tenía aparcados: "Knives out" (Ryan Johnson, 2019) que hacía no mucho me había recomendado nuestra amiga Carrie Darrow Mitros y "Judy & Punch" (Myrrah Foulkes, 2019).

 

Tenía muchas ganas de ver "Knives out" y las expectativas era altas. Probablemente por esta condición no me acabó de convencer (juego de go aparte), aunque reconozco que no es una mala película y los actores están geniales, sobre todo mi querida Ana de Armas. Pero el truco "Agatha Christie" que utiliza la narración (como en los libros de la escritora) sin dar oportunidad alguna al espectador, no me acabó de convencer.

 

Con "Judy & Punch", que en verdad sería Punch & Judy, como uno de mis bares preferidos de Londres (no está permitido hacer publicidad, pero son unos cuantos), me ocurrió al revés: mis expectativas, que eran bajas, me dejaron un agradable sabor de boca. Y no voy a entrar en el debate feminista que resucita, que lo hace de manera artística y genial, nunca con el odio hacia nuestra sociedad, al que desafortunadamente, tan acostumbrados estamos, sino en el término de justicia que es algo que siempre me ha interesado. Las mejores notas de la carrera las obtuve en Filosofía del derecho y en Derecho informático y de ambas siempre me cautivó la "justicia". Ya Sócrates asentó las bases de un autoconocimiento de lo justo y por tanto voluntariedad en los actos pero la pregunta que se hace es, ¿qué es peor, cometer una injusticia o recibirla? No desvelaré la respuesta.


Platón continúa construyendo sobre la idea del bien (también lo hizo Sócrates al igual que con lo bello), y este es lo justo. La justicia es la virtud de lo bueno. Aristóteles crea la justicia distributiva. Kant traslada lo justo a la convivencia de la libertad, la igualdad y la independencia. Pero prácticamente todos los filósofos han estudiado la idea de justicia con diferente resultado, algunos desde la idea divina o de la mismísima fuerza: "Knives out" nos hace replanteamos varios posibles finales, y en cada uno de ellos, debemos medirnos con la idea de lo justo.

 

"Judy & Punch" nos aleja del ambiente aristocrático y nos sitúa en uno más medieval del siglo XVII: el del teatro de cachiporra, preciosa palabra. Me ha encantado como representan la idea de justicia de la época (no de violencia de género), y es que hacía muy poco, documentándome para una nota a pie de página de un relato, tuve que escribir sobre "la ley de Lynch", y sí, de ahí viene la palabra "linchar" o "linchamiento", del carismático y revolucionario cuáquero Charles Lynch.

 

"La ley de Lynch" se acabó convirtiendo en un procedimiento de juicio sumario seguido de ejecución inmediata. Se aplicaba con frecuencia; un hombre condenado por asesinato o robo podría ser arrestado, juzgado y ahorcado, en menos de un cuarto de hora, siempre que un comité de vigilancia y forzoso lo detuviera.

 

Esta idea de justicia que desarrolla, unida a la historia de la marioneta, ha conseguido mantenerme alejado, por un momento, de hacerme cliente de filmin. Pero es que todo no se puede tener: eso es lo justo.

 

P.S. Acertado video sobre lo justo: https://bit.ly/2Xkozg3

Le hareng saur (1872) - Charles Cros
El arenque ahumado - Charles Cros (www.o[...]
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9 de mayo de 2020

 

En una reunión de escritores, Charles Cros meneó un arenque sobre la cabeza de Auguste Villiers de L'Isle-Adam, que se encontraba medio desmayado en el sofá. Podemos imaginarnos la situación incluso antes de que naciera la inspiración para su propia historia: había nacido el monólogo moderno. Poco después, Coquelin Cadet, famoso comediante, lo sería aún más al poder acceder a la creatividad literaria que Charles Cros le brindaría. Así lo reconoció en su libro Le monologue moderne, pero lo más importante es que había nacido una unión entre guionista (Charles Cros) y monologuista (Coquelin Cadet) que celebraría todo París.

¡¡¡¡PRESENTACIÓN CANCELADA HASTA NUEVO AVISO!!!

 

Email: info@ostras.club

¡Coleccionistas!!!

Poema MAZEPPA 

de Lord Byron.

 

1ª Edición de 1819. John Murray, Albermarle-Street.

 

70 páginas.

Cubierta no original.

 

PRECIO: 399,00 EUROS

 

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