Miércoles, 1/11/2017, soleado

 

Día de muertos

- RELATO -

La última cena

 

 

 

Arqueros en posición. Lanceros en línea. Soldados al frente. Como casi todas las mañanas acudí al corral, y aunque no tenía mucho donde elegir, escogí dos grandes y hermosas piezas, majestuosas, enormes, ovaladas, morenas, mulatas y que bajo su ajustado corpiño, enseñaban pequeños lunares con forma de mortero. Ya de vuelta en la cocina, abordé a las patatas con mano dura y cuchillo pequeño pero fino. No tardé en comprobar como la mesa se llenó de lágrimas directamente desconsoladas por culpa del tubérculo. Con la cebolla me ocurrió justo lo contrario: no hubo lágrimas, pero de mis ojos si lloraron cáscaras. Era evidente como mi llanto no era otra cosa que la pena que me producía lo poco que los alimentos durarían sobre la mesa: ¡ay, Catrina me espera en lo alto de aquel montículo llamado México!

 

Mientras las mandolinas cortaban y tocaban, mi cuchara de madera al ritmo de lanzas de batalla, no pudo escapar del pensamiento que me había estado atormentando una y otra vez durante los últimos años y que parecía sacado de la auténtica Piel de zapa de Honoré de Balzac: la cantidad de horas que se dedicaban a la cocina desde el cuidado del huerto hasta la preparación del mantel: la adquisición de los ingredientes, el cuidado de los animales tanto los vivos como los muertos, los instrumentos, la higiene, el estudio de los comensales, las recetas, las horas, los tiempos y sus minutos. Segundos seguidos por el punto de sal terrestre, sus especias, de la temperatura idónea y de la correcta presentación. ¿Y todo para qué? ¿No eran acaso unos pocos minutos los que tardaba el plato en cambiar de color hacia su tumba? ¿No era acaso poco tiempo el que duraríamos sobre la vida? Quizá ese pequeño tiempo, era todo un mundo, toda una eternidad, cara de verdad y cruz de realidad, pero a mí cada vez que cocinaba, me torturaba haciéndome pensar una y otra vez lo mismo, y al final siempre terminaba de la misma manera y con los mismos protagonistas: los soldados esperando en primera línea de batalla con sus afiladas chairas; el rey, en su imponente alcázar se situaba detrás, junto a su amada. Todos ellos acompañados de ilustres guerreros y caballería que no dudarían ni un instante en esperar su turno para moverse entre blanco o negro, patata o huevo. ¿Por qué accedí a quebrantar la ley? ¿Por qué formé parte de aquella rebelión? ¿Por qué conminar en lugar de caminar a la probidad? ¡Ay, la Calavera Garbancera viene a por mí!

 

Soldados cayendo. Alabardas aliñadas. Composiciones perdidas. Hacía tiempo que la tradición oral, de generación en generación, y en el interior de sus cartujas, relataba como el propio aceite, descendiente de aguerridas aceitunas y sabios olivos, se había convertido en la bandera del territorio: una auténtica medalla de oro que tardaba poco tiempo en calentarse sobre su paila, para terminar abalanzándose sobre las almenas del alcázar. La cebolla, orquestando los movimientos del batallón, inició el camino hacia la gloria que no era otra que conseguir un auténtico color dorado para poco tiempo después entremezclarse con las primeras lágrimas de la patata. La caballería, en pequeñas capas y escudos de chalota, saltaba de un lugar a otro y se enrocaba en la primera esquina de pequeños anafres sin calor. Volví a mis dos pequeñas piezas ovaladas casi olvidadas en el lebrillo. Golpe de sartén. Sangre corriente. Cáscara rota. Alfil de corte transversal. Clara impaciente. Sol de yema naciente. Batí ambas partes del huevo, femenina y masculina. Sus nombres: Clara y Yema. ¡Ay, mi última cena! La bella muerte sin Santa Compaña viene a por mí. ¿Qué difuntos se sentarán en la mesa? ¿Acudirá el mismísimo Sr. Guadalupe Posada?

 

Anochecía de color rojo mientras el aceite atacaba al enemigo dejándose caer desde los dientes del guerrero que por otro lado nadie sabía quiénes eran. Poco a poco fuimos descubriendo como no eran otros que las almenas del alcázar y así fue como la patata empezó a ceder terreno. La cebolla, casi inexistente, empezó dar síntomas de debilidad en ejercicio de su ejército, a quedarse sin oxígeno por los ataques de la espumadera, pero como ocurría una y otra vez en esta misma batalla, Clara y Yema, aparecían en su auxilio. La curaron, la respaldaron, la cobijaron, y en poco tiempo el ejército volvía a estar unido, sin ningún desplome de línea. ¡Ay, es la parca que viene a por mí!

 

El enemigo se alejaba. El humo ardiente y vertical de los trébedes nos mostraba lo dura que había sido la contienda. Ya no tenía salvación. El campo de batalla se había confitado, había vuelto a la normalidad y las piezas se reunían alrededor del vestido de la mesa. La reina y su abacero el rey, habían vuelto a unir a su pueblo y una cómplice mirada con forma de festín se presagiaba. Todo un gesto gastronómico sin precedentes. Fue así como blanco y negro, crudo y tostado, clara y yema, cuadrado y redondo, masculino y femenino, vida y muerte, se reconciliaron. Después de vuelta y vuelta, como si de verdadera alquimia se tratara, las dagas se encargaron de orquestar perfectos cuadrados y la comida ya estaba preparada: yo había muerto.

 

Óscar Quadrado

Lunes, 5/12/2016, nublado

 

Dear Mr. Oliver,

 

I have been in the need to write this letter, because your "chorizo" has no end. You're right. It has it. But the answer  is often hidden in the culture, literary, in this case. As a Lawyer, writer and publisher I mostly find the solutions in the literature.

 

Not only The paella has chorizo, also the Spaniards have been doing it for centuries (cooking Paella including chorizo), but the populist and protagonist reasons nowadays have no limit, starting with Brexit and ending with ... maybe Paella.

 

A great spanish writer like Emilia Pardo Bazán recommended a Paella recipe with chorizo, but also excellent writers and gastronomes like Julio Camba and Maria Mestayer de Echagüe did the same. Look, you are not the first, but the Spaniards we are the first to stumble always with the same stone again and again and again.

 

One of the first book recipes of the Paella dates back to 1857 and was collected by the chefs M. Garciarena and Mariano Muñoz. There the word "chorizo" does not appears, but the word sausage, pork and duck appear. In all this framework, most of the times linguistic that we often do not know: the “chorizo” is often translated as “sausage”.

 

Isabel Pesado de Mier Writes about her stay in Valencia and the typical food of the city:

 

It is customary to serve it to the table in the same pan in which it is cooked. To this stew they call it Paella and it is composed of rice with saffron, chicken, chorizo, eel, and artichokes; It was good, but in every place, you will find some difference in your seasoning.

 

And then came Simone Klein Ansaldy (Simone Ortega), a spanish cookbooks author who also did not resist the temptation to include such an unmentionable bloody ingredient in the Paella.

 

What seems more curly is that there are also valencian writers, you know that the Paella is originally from Valencia.

 

Pascual Pérez Rodríguez, a valencian writer describes the Paella in his book “Los valencianos pintados por sí mismos”:

 

Whats makes Paella unique, separating it from the rest of the culinary combinations, is the following: ducks, chickens or hens; Pork loin, ribs, sausages, eels, tomatoes and rice. Sometimes it is not necessary to add four or five dozen large snails, which closes the sacramental catalog of the Valencian paella. Everything else is corruption and intrusion.

 

Felipe-Benicio Navarro y Reig, writer, archivist and librarian of Valencia does not mention the chorizo ​​in an article about Paella, but the variety he mentioned is such that today most nationalists would deny it. It includes eel, cod and "rat of marsh", something that today nobody uses in a paella.

 

In the end Mr. Oliver, as this letter began the solution is in the culture.

If I have to choose between “chorizo” or “rat” I prefer the first one. Serve yourself.

 

You are welcome to Madrid.

 

Óscar Quadrado.

Jueves, 2/6/2016, nublado, 27º, 19% humedad

 

Jueves, 2/6/2016, nublado, 27º, 19% humedad

 

Martes, 31/5/2016, Soleado, 26º, 41% humedad

 

Jueves, 26/5/2016, nublado, 19º, 64% humedad

 

Miércoles, 25/5/2016, nublado, 17º, 58% humedad

 

Lunes, 23/5/2016, nublado, 17º, 35% humedad

 

Miércoles, 27/1/2016, nublado, 9º, 87% humedad

 

Recital poético

POEMA TRAS POETA...

 

¿odnàuC?

Viernes 5 de febrero de 2016. 20:00 horas.

 

¿ednòD?

Café Literario Diablos Azules. C/ Apodaca 6, Madrid.

 

La editorial Madrilenian organiza un recital poético de 3 obras y 3 poetas en el Café Literario Diablos azules.

La lectura de poemas realizará un viaje desde antiguas civilizaciones hasta la actualidad, deteniéndose por el camino en una de las mayores aportaciones a la literatura universal.

- Olat el Rojo, recitará poemas de su obra "CANTAR DEL VIEJO VIKINGO" y se ocupará de hacernos retroceder a épocas pasadas.http://bit.ly/1RBmcx4

- Pedro José Morillas Rosa, será el poeta encargado de leer fragmentos de "SENTIDO MÁGICO" del autor mauriciano MALCOLM DE CHAZAL,  http://bit.ly/1f2tMA5

- Carlos Prieto recitará poemas de su recién publicada obra "HOBBES, RELATOS Y POEMAS", y nos hará chocar de golpe con la realidad, a veces dura, otras cariñosa, pero siempre atenta a los sentimientos del auténtico vate. http://bit.ly/1SznokJ

Los autores estarán disponible para la firma de ejemplares.

¡Tomen mesa!

Jueves, 7/1/2016, llovizna, 12º, 94% humedad

 

 

 

 

Rizando el erizamiento del Buenista

(y de la Biblia)

 

Pues "Poco yo" si aparece  en la Biblia. Y sino que se lo pregunten a Oseas, Hageo o Mateo.

 

 

Martes, 10/11/2015, sin nubes, 18º, 42% humedad

 

 

 

La literatura i la jastronomía nos hinteresa y es por eso que no comprendemos el especial hinterés de la R.A.E. en discriminar a las Cocretas en favor de las Almóndigas, Madalenas o Moniatos. ¡Menudo futuro jastronómico (y no jastrónomico) nos espera!

Jueves, 29/10/2015, nublado 70% humedad

 

Sobre la carne cancerígena...

 

Martes, 20/10/2015, soleado

 

Receta de Ketchup de nueces

 

- Jugo de nueces verdes

- Anchoas

- Sal gruesa

- 110 gr de guindillas jamaicanas

- 50 gr de pimienta larga

- 50 gr de pimienta negra

- 25 gr de macis (nuez moscada)

- 25 gr de clavo

- 25 gr de jengibre

- 1 tallo de rábano picante

 

"Es necesario emplear nueces verdes, antes de que se forme la cáscara. Se muelen bien con un molinillo o en el mortero. Se les escurre el jugo con un trapo recio y por cada 4 litros de jugo se usa medio kilo de anchoas, la misma cantidad de sal gruesa, 4 onzas de guindillas jamaicanas, 2 onzas de pimienta larga y 2 de pimienta negra; 1 onza de macis, clavo, jengibre y un tallo de rábano picante. Se hierve todo junto hasta que reduce su volumen a la mitad y se vierte en un cuenco. Cuando está frío, se guarda en botes y se sellan, y en tres meses estará listo para el consumo".

 

De "La pesca de la trucha en América". Richard Brautigan.

Viernes, 2/10/2015, sol y nubes

 

Miércoles, 30/09/2015, sol y nubes

 

Email: info@ostras.club

¡Coleccionistas!!!

Poema MAZEPPA 

de Lord Byron.

 

1ª Edición de 1819. John Murray, Albermarle-Street.

 

70 páginas.

Cubierta no original.

 

PRECIO: 399,00 EUROS

 

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